Entrevista Literatura

NORMA CARDOZO: “LA ESCRITURA AYUDA A SANAR MIEDOS Y A ENCONTRARSE CON UNO MISMO”

“Leer alarga la vida. Quien no lee sólo tiene una vida y, se los aseguro, es poquísimo. En cambio, nosotros, cuando muramos, recordaremos haber atravesado el Rubicón con César, combatido en Waterloo con Napoleón, viajado con Gulliver y encontrado a enanos y gigantes. Una pequeña compensación por la falta de inmortalidad”, dice Humberto Eco en una de sus entrevistas.
Si nos detenemos a pensar por un momento en la importancia que posee la lectura, nuestra opinión mudaría inmediatamente y dedicaríamos más tiempo a la práctica de hacer una pausa a la rutina cotidiana para sumergirnos en la infinidad de historias que se pueden vivir a través de la literatura.
¿Qué es leer?, ¿Cómo es leer?, ¿Para qué leer? Son algunas de las preguntas que buscamos responder en esta nota, para ello hablamos con Norma Cardozo, una mujer conocedora de los placeres textuales, pues, también en la Literatura existe el deseo porque la satisfacción, sabemos bien, es grande. Norma sueña con tertulias y rondas de poesías. En su taller se la ve despertando a las voces que habitan en los libros, envolviéndose en narraciones de otros tiempos, así se gastan las horas de los días miércoles en la biblioteca San Gerardo, donde un grupo de Delirantes se reúne con el propósito de crear sus propios textos.

¿Cuál es tu formación educativa?, ¿Cómo fueron tus inicios en la lectura y cuáles fueron los primeros textos que te sumergieron en el mundo de la literatura?

Norma: Bien, comienzo con mi relato pedagógico. La escolaridad primaria cursé en la Escuela 140. Me quedaba bien cerquita. Siempre viví a 1 cuadra de la escuela. Sigo viviendo en el mismo lugar. La secundaria cursé en el Colegio Nacional que funcionaba por la tarde donde, actualmente, es Casa de Cultura del Bicentenario. Y estudié el Profesorado en Letras en la Facultad de Humanidades en la UNNE.
Mi historia como lectora comienza desde la escuela primaria. No tengo muchos recuerdos de que me hayan leído, como yo les leo hoy a mis nietos. Recuerdo sí, un libro chiquito de Blancanieves y los siete enanitos. Todavía me viene a la memoria visual los dibujos que presentaba (nada que ver con las imágenes de los libros álbum actuales). Pero sí leía y leía mucho desde la escuela primaria. Mi padre era empleado administrativo en la fábrica de tanino “La Chaqueña”. No tenían mis padres estudios secundarios. Pero, nunca en mi casa humilde faltaron los libros, revistas y diarios. Mi papá era socio de la resista Reader’s Digest y compraba las novelas mensualmente. Entonces leí Adiós a las armas y Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway, novelas con las que me reencontré cuando estudiaba el profesorado. También, en esas siestas calientes del verano chaqueño, leí a Agatha Christie, alternando con Corín Tellado, fotonovelas, historietas Patoruzú e Isidoro. Durante la escuela secundaria, cuando entonces teníamos literatura española en 4º año y argentina e hispanoamericana en 5º, las profesoras nos indicaban la lista de libros que leeríamos en el año. Mi papá nos compraba todos los libritos que devorábamos con mi hermana. Cuando cursé la secundaria, ya desde 1º año leíamos las obras completas de los recordados Platero y yo, Chico Carlo, Páginas en prosa, entre otros. Ya me inclinaba por el camino y el viaje entre libros y bibliotecas. Por supuesto, empecé el profesorado en Castellano y Literatura (como se denominaba en el 70 en la UNNE) y fue acrecentando mi pasión por los libros. Ahora estoy en la etapa de relectura: El retrato de Dorian Gray, las novelas maravillosas de Gabriel García Márquez, los relatos extraordinarios de Eduardo Galeano y las siempre, presentes y actuales, obras de Benedetti y Neruda. En paralelo, va en aumento, el sector de libros para mis nietitos.

“El ejercicio de la escritura, individual y compartida, nos “sirve” para recuperar los recuerdos, repensar momentos de nuestra existencia, enriquecernos, comunicarnos. Cuando escribimos, plasmamos más que ideas: tomamos conciencia de las relaciones, de las proyecciones deseadas, de las diversificaciones posibles. Es, sin duda, un camino para construir, desde un proceso interior. “

¿Cómo y cuándo fue que te descubriste en el oficio de ser escritora?

N: No tengo oficio de “escritora”, tal como se concibe a este oficio. No escribo literatura, no escribo ficción. Sí, respuestas a consignas de invención en los talleres y sí escribí muchos textos académicos durante mi época de estudiante y en mi formación académica. Mi oficio está muy vinculado con la didáctica de la escritura. Propongo escrituras de invención a partir de itinerarios de lecturas literarias.

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¿Narrativa o poesía?, ¿Por qué?, ¿Cuál pensás que es el objetivo de la escritura?

N: Desde la Didáctica de la Lengua, sabemos que leer y escribir van juntos. Se lee para escribir, se escribe para leer y hablar… Son operaciones intelectuales que nos permiten crear, imaginar, viajar, volar, trasladarnos a otros mundos, (“mundos posibles” como decimos en literatura), evocar, recordar, encontrarnos con nosotros mismos y con los otros. El ejercicio de la escritura, individual y compartida, nos “sirve” para recuperar los recuerdos, repensar momentos de nuestra existencia, enriquecernos, comunicarnos. Cuando escribimos, plasmamos más que ideas: tomamos conciencia de las relaciones, de las proyecciones deseadas, de las diversificaciones posibles. Es, sin duda, un camino para construir, desde un proceso interior.
Disfruto y gozo tanto con narrativa como con poesía. Me encantan las novelas, cuentos y los cuentos breves. En poesía, me gustan los romances españoles del siglo XV, el Romancero gitano de Federico García Lorca, la poesía de Susana Thenon, de don Aledo Luis Meloni. Para darte algunos nombres de los libros y autores que me habitan y que van conformándome como libro.

“Después de cada lectura, los comentarios, los recuerdos, las relaciones, las experiencias se entretejen, se enredan en “delirantes” historias conmovedoras, graciosas, cálidas, amorosas. Es un grupo de “cofrades” que se sostienen en el gusto de leer, escribir, charlar y tomar mates. Este taller es una oportunidad de encuentro para leer en voz alta y alegrar y entibiar el espíritu.”

¿Cómo nace el taller Los Delirantes y la publicación de la revista Ecos? ¿Cuál es la propuesta que tiene el taller para nuestra sociedad? ¿Por qué es importante el proceso de la escritura?

N: Yo trabajaba en el Profesorado en Lengua y Literatura del Instituto Superior del Profesorado y en marzo de 2011 me jubilé. Me quedaba tiempo para “regalar”, para donar en aquello que me gusta y creo, sé hacerlo. Una amiga trabajaba todavía en la Biblioteca San Gerardo de Félix Frías. Como a las dos nos une el gusto y la pasión por la lectura y la escritura nos dispusimos empezar con el taller literario. “Los delirantes” nació en abril de 2014. Pero recién el 2 de septiembre de 2015 bautizamos al taller literario de los miércoles con este atrevido nombre: Los delirantes. Este taller literario reúne adultos que conforman una comunidad de lectores. Se convocan, los miércoles de 18:30 a 20 hs. para desarrollar actividades vinculadas con la lectura y la escritura. Se trata de una experiencia participativa e integradora que permite el encuentro alrededor de la literatura. Compartimos el goce por la palabra escrita, disfrutamos de la literatura de grandes autores y nos atrevemos a escribir. Trabajamos con lectura de relatos y comentario literario, como antesala de la producción de textos. Ejercicios de redacción bajo consignas que facilitan la creación. Elementos teóricos básicos, necesarios para ampliar esa suerte de caja de herramientas que todo escritor tiene, con recursos retóricos y técnicos. Después de cada lectura, los comentarios, los recuerdos, las relaciones, las experiencias se entretejen, se enredan en “delirantes” historias conmovedoras, graciosas, cálidas, amorosas. Es un grupo de “cofrades” que se sostienen en el gusto de leer, escribir, charlar y tomar mates. Este taller es una oportunidad de encuentro para leer en voz alta y alegrar y entibiar el espíritu. Elegimos la ilustración ¿Dónde está el lector?, Philip Giordano, como portada de nuestro grupo en facebook. El autor italiano Philip Giordano (Savona, 1980) ha resultado ganador de la I Edición del Premio Internacional de Ilustración Feria de Bolonia-Fundación SM. Estudió ilustración en el Instituto Europeo de Diseño de Turín, y realizó un Máster en Técnicas de Animación. Ha sido seleccionado en la Exhibición Internacional de Ilustradores de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia, y en dos ocasiones (2007 y 2008) en la muestra internacional Figure Future en Francia. Nos acompaña siempre, nos apoya y nos impulsa Ivana Pelozo, la Directora de la Biblioteca. Junto a las bibliotecarias preparan, desde hace 8 años la revista Ecos. Allí publican la actividad de promoción y animación de lectura que se ofrece desde la biblioteca. Todos los años, organizan concursos de cuentos para estudiantes de los niveles primario y secundario. Este año convocan también a Nivel Superior. En la revista se publican los cuentos que resultan premiados y los trabajos de los talleristas. También se edita la Antología de los trabajos realizados durante el año por Los Delirantes.

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¿Cuál es tu opinión acerca de la escritura como terapia?

N: No conozco mucho sobre escritura terapéutica. Sé de sus posibilidades sanadoras. Escucho por Radio María a una psicóloga que trabaja con esta escritura y comenta sobre los buenos resultados que se consiguen con este trabajo. Ayuda a sanar miedos, dolores, aquellas situaciones conflictivas de nuestra vida. La escritura ayuda a encontrarse con uno mismo.

“Esta iniciativa de ustedes, este proyecto que pusieron a andar, lo que hacemos con Los Delirantes, lo que hacen las bibliotecarias en sus lugares de trabajo, son aportes para lograr una comunidad lectora. Tendríamos que sumar a los medios radiales y televisivos para ofrecer espacios de lectura literaria en su programación y mostrar que los libros, también, son noticias.”

¿Cómo podemos fomentar en nuestra comunidad el amor por la lectura? ¿Qué estrategias te parecen viables para generar una sociedad de lectores?

N: En este tiempo la lectura y la escritura, los libros, lentamente, están ganando la calle, los espacios públicos comunitarios. Hay muchas propuestas de promoción de lectura desde las bibliotecas escolares. Por ahí, quizás, quedan “encerradas” en el ámbito escolar. Dice Graciela Montes que la escuela es el lugar, “la gran ocasión” para acercar los libros a los lectores. Con el taller Los Delirantes presentamos rondas de lecturas con el propósito de mostrar a la comunidad villangelense la lectura como una práctica social, ligada al vínculo, que nos propone abrir tiempos y espacios para entrar en diálogo con nosotros mismos y con otros. Creo que este tipo de actividades abre el deseo de seguir leyendo. Tenemos que seguir leyendo, llevar lectura a los espacios públicos, al hospital, al asilo, a la alcaldía, a los vecinos, a la familia.

Hay que instalar en la comunidad el deseo de leer y compartir nuestros libros interiores. Que nos vean leyendo, que escuchen nuestra voz, que contemos nuestros libros. En cuanto a las estrategias viables para generar una sociedad de lectores, tendremos que imitar o tomar los ejemplos que, en distintos lugares del país, se vienen aplicando. Estoy leyendo un trabajo de María Héguiz: Laboratorio de lectura y narración social: pedagogía del libro hablado, editado por Novedades Educativas. Ella creó su Escuela de lectores narradores sociales. Todos somos lectores narradores sociales. Hay una nueva mirada de las prácticas del lenguaje como un hecho social comunitario. María Héguiz pone a todos a cantar, bailar y alzar su voz. Un libro para salir a la calle, llevar el mensaje de la lectura a todos los rincones y compartir con otros los mensajes que nos llegaron al corazón. El resultado será el de movilizar, a través del lenguaje, una experiencia maravillosa: los textos pasan a estar en la voz de la gente, entonces los propios libros se vuelven voces. Esta iniciativa de ustedes, este proyecto que pusieron a andar, lo que hacemos con Los Delirantes, lo que hacen las bibliotecarias en sus lugares de trabajo, son aportes para lograr una comunidad lectora. Tendríamos que sumar a los medios radiales y televisivos para ofrecer espacios de lectura literaria en su programación y mostrar que los libros, también, son noticias.

¿Cómo podemos sacar mejor provecho de las bibliotecas institucionales y también de las caseras?

N: Para un mejor provecho de las bibliotecas sería bueno crear clubes de lectura y tertulias literarias, ir a leer allí, en medio de los libros y con los libros, darles vida, traer y actualizar las palabras que están escondidas en sus páginas y que se renuevan y vivifican en cada lectura, en la voz, en los ojos y en la imaginación de cada nuevo lector. Lo mismo haríamos con nuestras bibliotecas caseras. Yo presto mis libros para que cobren vida, los cargo en mi mochila viajera y los llevo a andar en los talleres. En el simple gesto de la lectura está todo, pero no ejercemos. Cuando lo accionamos, vamos al encuentro, es palabra en acción.

Por: Carla Fabiana López


 

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