Entrevista

MAGIA AMIGA: “VIVIR HACIENDO ARTE CALLEJERO NOS ENSEÑÓ MUCHO”

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Existen historias sorprendentes, relatos que forman parte de nuestro imaginario colectivo y a los cuales perseguimos con una lupa para poder compartirlos con nuestros lectores. En ese andar por nuestra ciudad con la curiosidad bien despierta, nos topamos con tres saltimbanquis practicando artes circenses en una esquina, a quienes permitimos que nos contagien con su “Magia Amiga”, nombre con el que han dado en llamar a esta performance triangular, donde se mezcla el arte de la destreza corporal, la fantasía y los malabares con fuego, llenando de alegría y entretenimiento a todos los que pasan por el lugar. Ellos son Nazareno, David y Santiago, quienes están viajando por la Argentina haciendo dedo, lo interesante es cómo mediante el equilibrio y demás piruetas siguen recaudando dinero para poder continuar con su ruta de viaje, al estilo “mochileros”. Para que nos cuenten de sus hazañas estos niños viajeros en el tiempo, nos sentamos a conversar con ellos, quienes felizmente, no solo nos regalaron mágicas historias, sino que, también, nos hicieron un show exclusivo para nosotras de donde salieron estas hermosas fotos y una charla tan interesante como profunda. ¡Qué lo disfruten!

¿Quiénes son los integrantes de Magia Amiga? Parecieran ser todos muy jóvenes ¿Cuántos años tienen? y, ¿de dónde son?

Magia Amiga: Bueno, empiezo yo: me llamo Santiago Agustín Gómez Insaurralde, tengo veintiún años. Soy de aquí, de Villa Ángela, me fui a vivir a Córdoba cuando tenía tres años donde básicamente me crié, aunque suelo decir que soy de todos lados… porque es lo que me gusta pensar a mí, ya que no tengo un lugar fijo. Eso me hace sentir que el mundo es mi casa, por decirlo de alguna manera.

Mi nombre es Nazareno, mejor conocido como “el ruso”, tengo dieciocho años, soy nacido en Córdoba pero tres meses antes de mi nacimiento asesinaron a mi padre, motivo por el cual mi mamá tomó la decisión de llevarnos para todos lados. Así que tampoco puedo afirmar de que me siento de algún lugar en específico.

Yo soy David Gómez. También soy villangelense. Aclaro que somos hermanos con Santi porque al parecer se le olvidó ese detalle (risas). Cuando tenía tres años nos fuimos a vivir a Córdoba con toda mi familia. La verdad, no recuerdo que nos hayan preguntado por nuestra opinión de si queríamos quedarnos acá o irnos, simplemente nos llevaron. Fui a la escuela allá y ahora estoy en la Universidad, estudiando la carrera de Comunicación Social, en la ciudad Córdoba.

¿Cómo se conocieron?

Santiago: Bueno, yo estaba viviendo en Buenos Aires y David me invitó a vivir con él, en el departamento que tenía en Córdoba. Así fue que me vine y no sé cuánto pasó desde que llegué, tal vez un mes, o dos meses de estar viviendo juntos hasta que pensamos en que sería bueno invitar a alguien más a que formara parte de la casa. Un día cualquiera, estábamos los dos en frente a la Facultad, en donde estudia David, socializando con amigos, cuando aparece Naza ofreciendo comida, como vendedor ambulante y nos pregunta si queríamos comprarle panes rellenos…
Nazareno: Sí, todavía me acuerdo patente de que me acerco a donde estaba toda la pibada y les digo: ¡Hola gente! ¿qué tal? ¿Panes rellenos? A lo que me responden: “No tenemos dinero.” Ok, les digo, pero… ¿tienen hambre? Y me responden que sí. Bueno, entonces, les regalo algunos. Me dicen: “No, chabón, tomá, es tu trabajo.” Entonces, les conté de que si no los vendía se iban a echar a perder porque no tenía heladera. A lo que me preguntaron ¿Y por qué no tenés heladera? Y les respondí la verdad, de que estaba viviendo en la calle y que los panes los hacía en casa de una amiga que me prestaba su cocina todas las tardes.
Santiago: Ese comienzo fue muy fuerte. Naza era el que estaba viviendo en la calle, sin embargo, fue él quien tuvo el gesto de regalarnos comida. Eso para mí fue como ¡Wow! Súper admirable. Así que al toque fue que le dije del lugar disponible en casa, osea, tampoco lo pensé mucho pero después de ver ese acto tan desinteresado que para mí el chabón tuvo con nosotros no necesitaba más pruebas. Quiero decir que, aunque no lo conocía, interpreté en su rostro algo especialmente bondadoso. Y así fue que me acerqué y se lo dije, sin muchos rodeos, de que se venga a vivir con nosotros.

“Estando en ese ambiente de malabaristas y del arte callejero conoces otras personas que te ayudan a crecer un poco más, que te enseñan lo que saben, buscando compartirte algo.”

¿Cómo era el lugar donde vivían? ¿Qué solían hacer?

Magia Amiga: La casa donde vivíamos era re linda, teníamos un patio, un balcón, dos piezas, muchas plantas, y nos gustaba pintar las paredes en momentos en que por ahí no sabíamos qué hacer. De a ratos nos poníamos a hacer los juguetes con los que pasábamos horas practicando para las rutinas en la calle, o con los malabares. Por ejemplo, los juguetes o accesorios que usamos para hacer la perfo con fuego, son todos hechos a mano, por nosotros mismos. Siempre mantenemos la creatividad activa. Siempre…

¿Y cuándo empiezan a hacer este tipo de arte?

MA:
En la época en que Carlitos (un primo) y Santi caen a casa a vivir, fue cuando empezamos a hacer más malabares, es decir, donde nos animamos a salir al semáforo, lo que en la jerga de arte callejero se le llama “hacer faro”. Activábamos los tres juntos y hacíamos una rutina mixta, donde se podía ver desde malabares, piruetas hasta algo con fuego, finalizando con una torre humana… ese era un número que a la gente le gustaba. Éramos muy principiantes aún, pero salíamos con buena onda y con ganas de hacer reír a la gente y eso, quieras o no, llega. De esto, paso ya más de un año en que Santi, Carlos, David veníamos malabareando, no con fuego, pero si con pelotas que también lo aprendimos de otro primo (Franco) quien sí viene laburando de esto hace bocha, unos 6 años capaz. Él fue quien nos mostró lo que es el arte de hacer malabar y el mismo que regaló a David las primeras tres pelotitas, como para tener para empezar y después, lo conocimos al “Ruso” (Nazareno).

Estando en ese ambiente de malabaristas y del arte callejero conoces otras personas que te ayudan a crecer un poco más, que te enseñan lo que saben, buscando compartirte algo. En el caso de Santi, él se tiro a hacer arte callejero sin ni siquiera saber hacer malabares, entonces, David y Carlitos -que eran los que más sabían- lo vivían incitando, como si fuera un juego cada salida. Lo motivaban diciendo: “¡Dale! ¡Vamos! Aunque no sepas, algo vamos a poder hacer entre los tres, ya vas a ver.” Así, terminamos haciendo ese final, con una torre humana: primero entraban David y Carlos -hacían lo que sabían, y por último aparecía Santi para hacer de base de la torre, lo cual es de suma importancia porque ese truco sí o sí necesita tener ese pilar para conseguir que salga bien, así que cumplía un rol importante.

¿Esta vida que eligen de ser artistas callejeros qué oportunidades sienten que les ofreció y qué cosas creen ya aprendieron a lo largo de este tiempo en el que vienen trabajando juntos?

MA: Vivir haciendo arte callejero nos enseñó y mucho. La verdad es que el ámbito de la calle te suele ofrecer tanto como también te quita. A ver… son cachetadas de realidad una tras otra; como se dice muchas veces, “es un baldazo de agua fría” donde te enseña las cosas de manera muy cruda. Algo que aprendimos es que en las ciudades se tira mucha comida y a nosotros nos pasó muchas veces tener que rescatar comida de la basura. Así vivíamos, viendo que hay gente que esta muriéndose de hambre y en contraposición, está la otra cara: miles de personas que desechan excesiva comida. ¡Uuufff! Es una realidad bastante triste. Así que bueno, si hay algo que aprendimos es a estar en movimiento continuamente porque en ese entonces había que pagar el alquiler, al que siempre llegábamos ahí… raspando. David, además, tenía un trabajo autogestivo en la Facultad, en una cooperativa y Naza también, alternaba con otro laburo en la Universidad. Durante todo este tiempo en que llevamos juntos, de seguro que hemos aprendido muchísimo unos de otros. Además, verdaderamente, nos hemos tomado el tiempo para reflexionar sobre actitudes que se tienen, como personas, y que, si bien antes veíamos que estaban mal, era como si algo impidiese poder cambiarlas. La llegada de Naza fue crucial, en ese sentido, porque nos enriqueció por completo a nivel de crecimiento como grupo. Se puede decir que él nos enseñó a que el cambio viene desde adentro, es decir, comenzando por uno mismo.

¿Creen en que la magia existe? ¿De dónde piensan que proviene?

MA: Sí, por eso nuestro nombre… La magia habita en el interior de cada uno. Creemos en la energía del Universo, en la Fuerza de la Naturaleza y en las personas buenas, de allí proviene todo lo mágico: de la bondad, de la energía del amor y de la existencia de un ecosistema que es amigable con todos los seres humanos.

“Algo que no puede faltar jamás: es el pensamiento positivo para poder avanzar y practicar el despojo, o mejor dicho, el desapego para tener un andar liviano en la ruta, tanto a nivel emocional como material.”

¿Cuáles son las cosas que consideran imprescindibles para un viaje de mochila como el que vienen haciendo?

MA:
Documentos. Provisiones para la ruta: alimentos en conserva y mucha agua. Una carpa que tolere las inclemencias temporales y en nuestro caso particular, para este viaje que realizamos de Córdoba capital a Chaco, trajimos como sobrecarga a la guitarra, el skate y a Charly (nuestro perro). Algo que no puede faltar jamás es el pensamiento positivo para poder avanzar, y fundamental, poder practicar el despojo, o mejor dicho, el desapego para tener un andar liviano en la ruta, tanto a nivel emocional como material.


¿Cuáles son los obstáculos que fueron pasando como grupo en lo que llevan de viaje?

MA: Primero y principal enfrentarnos a nuestros miedos. Es importante superar el miedo a la muerte o a perder a nuestros seres queridos, porque hemos decidimos viajar. ¿Qué es viajar? no es otra cosa que moverse en el tiempo/espacio y quienes nos amen lo seguirán haciendo, aunque estemos lejos, circunstancialmente. En el camino de un viajero, precisamente, es el camino su principal maestro, ya que te va mostrando paso a paso, kilómetro a kilómetro recorrido, lo mejor y lo peor de vos a cada momento.

¿Cuál es su sueño hoy en día? ¿Se imaginan viajando siempre o en algún momento piensan que aparecerá el lugar indicado donde puedan establecerse?

MA: El sueño que compartimos en el grupo “Magia Amiga” tiene que ver con una visión de la vida, se trata de poder viajar para poder conocerse a uno mismo, hasta que algún día lleguemos a ese bendito lugar donde cada uno se sienta con deseos de quedarse. Vamos en búsqueda de un estilo de vida tranquilo y sencillo, donde consideramos de gran importancia el poder cultivar la tierra y, por supuesto, seguir cultivándose a uno mismo. Este viaje es un castigo, un regalo y un descanso, al mismo tiempo. Todo depende de la óptica con que miremos las cosas. Por eso, nos gustaría dejar un mensaje a quien haya leído hasta el final de esta nota:

Aprende hoy a disfrutar de la felicidad que dan las pequeñas cosas y de seguro la encontrarás… en la sonrisa de un amigo, acariciando a tu perro, tomando unos mates con tu madre. El mundo parece muchas veces no ser un lugar muy bueno, pero de seguro, belleza hay en todas partes.

Por: Carla Fabiana López / Fotos: Dana Rigueras

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