Entrevista

Academia de arte en caricaturas con Marcelo Herreras

¿Sabías qué?…

La caricatura en su sentido moderno, nació en Bolonia a finales del siglo XVI, en la escuela de arte fundada por una familia de pintores, los Carracci. Los estudiantes de esta academia se divertían haciendo retratos de los visitantes bajo la apariencia de animales u objetos inanimados, esto llegó a ser compartido por Gian Lorenzo Bernini. El grabador Pier Leone Ghezzi, que trabajaba en Roma, continuó esa tradición y, por un módico precio caricaturizaba a los turistas. Lo que estos artistas italianos hacían eran retratos humorísticos para uso privado y casi nunca resultaban satíricos o maliciosos. En tanto género la caricatura política nace en Inglaterra; la sátira impresa evidenció las luchas entre el Papado y Lutero, e incluso Luis XIV fue víctima de tempranas caricaturas. Sin embargo, el género de caricatura política sólo se estableció hasta 1770, cuando en Inglaterra se tomó como un arma de defensa contra quienes manejaban asuntos de Estado.

Marcelo Herreras: la historia de un dibujante villangelense

¿Cómo llegaste a conocer y a desarrollar el arte en caricaturas?

Durante mi infancia me apasionaba mucho con el fútbol, mis ídolos eran todos futbolistas, comenzando por Maradona, por supuesto, y como ídolo máximo lo tengo aún a Fontanarrosa, dibujante y escritor, porque también me gusta la literatura y él es un artista que logró volcar ambas facetas en su obra que a la vez, está muy vinculada con el mundo del fútbol. Todo esto fue moldeando mi propio estilo, en esa búsqueda personal de afirmación propia siempre está implícita la influencia de las cosas que nos gustan y a las que dedicamos tiempo, lo cual va construyendo un techo, como refugio a partir del cual, con limitaciones y virtudes, el artista puede crear cosas propias. A mi costó mil veces, error, tras error, tras error hasta que conseguí encaminarme como dibujante, y eso es algo que siempre busco transmitir a mis alumnos, quiero decir, el hecho de que depende muchísimo de uno mismo, de perseverar y dedicarle el tiempo que sea necesario hasta poder conseguirlo.

Hoy por hoy estoy viviendo de lo que me gusta que es dibujar, lo cual muchas veces es considerado como algo difícil. Mi formación es autodidacta, siempre me gustó dibujar… cuando tenía diecisiete años parecía bastante utópico poder vivir del dibujo, era considerado más como una afición, un pasatiempo. Hoy, con el avance tecnológico y teniendo acceso a internet se puede aprender lo que se te ocurra, en aquel entonces todo lo que a mi me interesaba estudiar estaba en Buenos Aires y no estaba al alcance de mis posibilidades poder ir a vivir allá. Así fue que me dediqué a dibujar, pasé mucho tiempo dibujando y dibujando, porque, al fin y al cabo, es así cómo se aprende, mediante la práctica diaria, siempre dentro del estilo denominado como “humor gráfico”. Mi sueño, por aquél entonces, era poder alcanzar una publicación dentro de un diario.

“En esa búsqueda personal de afirmación propia siempre está implícita la influencia de las cosas que nos gustan y a las que dedicamos tiempo, lo cual va construyendo un techo, como refugio a partir del cual, con limitaciones y virtudes, el artista puede crear cosas propias.”

Anduve por Córdoba, Santa fé, Corrientes, siempre con la intencionalidad de poder relacionarme con esa movida del arte, donde se mueven los dibujantes y donde aprendí que es un espacio sumamente generoso, con esto quiero decir, que los mejores dibujantes que conocí, lo más talentosos, tienen esa particularidad de compartir saberes de forma completamente desinteresada, con una generosidad nunca antes vista. Así, pintando en bares, donde también se podía escuchar alguna banda de música en vivo, tuve la oportunidad de compartir con muchos artistas que también viven de esto, experiencias que, sin lugar a dudas, me fueron enriqueciendo por dentro.   

¿Cuándo fue que decidiste comenzar a enseñar el arte de caricaturizar?

Enseñar no es fácil, con el paso del tiempo, pude comprender que es algo que verdaderamente me gusta pero que antes no lo sabía. Probablemente carezco de muchas herramientas pedagógicas porque básicamente enseño lo que hago, no es que tenga una formación académica como docente, sin embargo, mis alumnos me siguen muy bien y yo acompaño desde muy cerca la evolución del proceso que cada uno de ellos va teniendo a lo largo de las clases. Fue en el año dos mil doce cuando decidí comenzar a dar clases en una biblioteca, con un enfoque al arte en caricaturas y pintura digital, ahora, si se quiere, estoy retomando lo tradicional, también estoy laburando con trabajos por encargue que van desde murales, acrílicos, óleo y, por supuesto, las caricaturas. Lo mío para ser completamente sincero, pasa por ser muy estudioso, no sé si soy tan talentoso, sino que siempre busco seguir aprendiendo, en ese sentido, puedo decir que soy muy perseverante en lo que hago, no me creo un genio como artista, sino más bien alguien en continua búsqueda de seguir creciendo como dibujante.
Es una tarea muy compleja la de enseñar arte, en este caso, a dibujar, porque puede ser un excelente artista y no saberlo transmitir. Me pasa que estoy en esto hace muchísimos años y recién ahora considero que estoy sabiendo cómo comunicarlo, de eso se trata la escuela de caricaturas: de poder utilizar al dibujo como un medio de expresión, donde cada uno de los alumnos pueda potenciar su propia capacidad para comunicar. Para eso, comenzamos dando una base de dibujo para que no copien porque la caricatura no es un retrato, donde se busca realizar una copia fiel de la imagen, en cambio, para hacer caricatura hay que desarrollar una visión y un estilo propio que tiene que ver con la capacidad de observación que posee cada uno.

¿Cómo fue que se da en vos este traspaso de dibujar sobre papel al dibujo digital?

Comencé a incorporar la tecnología al dibujo mediante una tableta digitalizadora, que es como se trabaja profesionalmente, y lo cual significó una verdadera inversión como herramienta de trabajo porque tiene un costo significativo que hasta puedo considerarlo como un lujo. Primero tuve una tableta chiquitita, la cual no resultaba muy cómoda porque me costaba manipularla, me costaba dibujar en lápiz y mirar la pantalla, fue algo que tuve que aprender en un primer momento, porque no estás viendo lo que dibujas, es todo un sistema nuevo que como dibujante tuve que practicar mucho para llegar a dominar. Después, con el tiempo, me compré otra tableta un poquito mejor, con más sensibilidad, lo cual me daba la posibilidad de poder dibujar sobre la pantalla aunque me encontraba con la dificultad de que aún no me daba la técnica. Hoy por hoy, tengo la suficiente práctica y una tableta mucho mejor, sin embargo, sigo dibujando a lápiz, por el placer de tener ese contacto con el papel y el trazo único que lo caracteriza. Muchas veces, por una cuestión de tiempo, sí hago directamente todo de forma digital, así directamente ya está marchando. De todas formas, siempre estoy mutando, yendo de lo nuevo a lo tradicional, voy experimentando como por ejemplo trabajando con photoshop, una herramienta que tiene diez mil trucos, y aunque es más útil para todo lo que se realiza en el proceso de edición fotográfica, yo lo utilizo para hacer esfumados, como si fuera un pincel, voy cambiando y jugando con la utilización de los colores y de trazos, lo cual me permite ir obteniendo nuevos resultados pictóricos. Probablemente, lo que me guste ahora, no será lo que prefiera en un futuro, porque ya me ha pasado, mirar trabajos antiguos y entender que, de cierto modo y aunque inconscientemente, me fui superando. A diferencia de mis primeros trabajos, dibujo cuerpo entero, le doy importancia a la ropa, accesorios y posturas del cuerpo que en su conjunto hacen a una totalidad en la expresión del personaje a ser retratado, es decir, hay un trabajo de observación mucho más preciso, porque no solo la cara dice mucho en un retrato, sino que todo comunica y construye al ejemplar dibujado, por decirte: la posición de las manos o cómo alguien se para, son detalles que considero al momento de hacer una caricatura.

“Soy muy perseverante en lo que hago, no me creo un genio como artista, sino más bien alguien en continua búsqueda de seguir creciendo como dibujante.”

¿Qué consejos útiles podés compartir con nuestros lectores que están en la búsqueda de poder desarrollar sus propias habilidades como artistas?

Pienso que en la actualidad hay que dejar atrás algunos mitos con respecto al hacer cotidiano de un artista. Comenzando por la idea boba de que es necesario estimularse con alcohol, marihuana u otros estupefacientes para que la inspiración llegue. En este sentido, siempre recomiendo a mis alumnos que si tienen verdaderas intenciones de poder crecer en el arte, deben estudiar para formarse, es decir, que la disciplina es muy importante para adquirir el dominio de alguna rama del arte, sin esa constancia necesaria la única musa que puede venir es en forma de pizza (risas). Insisto en que pensar en el arte como algo que no requiere compromiso habla de una verdadera desvalorización de todo lo que conlleva el trabajo intelectual y práctico que supone para quienes llegan a obtener buenos resultados.

Por: Carla Fabiana López

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