Entrevista

Caro López, plantando bandera de la inclusión: “Con poco se puede hacer mucho”

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Iniciamos un nuevo año sembrando sueños, plantando nuevos objetivos a futuro, proyectándonos en desafíos que nos conviertan en mejores personas y nos motiven a cultivar la esperanza para nuestro pueblo, es por eso que Fabularia eligió en esta ocasión, dar a conocer otras realidades que se manifiestan en Villa Ángela y que son las que habitan en los barrios… Para ello se puso en marcha una entrevista con Caro López, parte integrante en una agrupación de activismo barrial de base popular, organizada y protagonizada por gente jóven que se moviliza por distintas causas de emergencias sociales, con alto impacto político y, por sobretodo con un inmenso valor en el desarrollo comunitario.

Te invitamos a que conozcas esta historia: la de los barrios, el espacio por excelencia de construcción identitaria de los grupos sociales y la base de toda acción colectiva que se proponga alcanzar la inclusión y participación de todos los habitantes para construir nuevas realidades con menos violencias.

¿Quién es Caro López? ¿Cómo te definirías considerando tu trabajo de inclusión social en los barrios?

Yo soy lo que en la actualidad se conoce como “militante barrial”, desde ese lugar es que ejerzo de manera voluntaria actividades en torno a poder generar desarrollo comunitario en diferentes barrios villangelenses , ya sea en relación a la organización así como a nivel de crecimiento de la comunidad, lo cual requiere “ponerle mucho el cuerpo” ya que se debe trabajar desde el territorio, quiero decir, estando presente para conocer las condiciones y necesidades de la barriada, para luego sí, “proyectar esperanza” , como nos gusta decirle, mediante un trabajo que requiere de intervenciones, las cuales se ven posibilitadas siempre en relación a los recursos disponibles que se logra juntar en el momento.

¿Cómo es que surge la motivación de emprender este trabajo? ¿Cuándo fue que visibilizaste esta necesidad que se vincula al trabajo social en nuestra ciudad?

Bueno, comenzamos en esta labor con un grupo de compañeros acercándonos simplemente a compartir algo, lo poco que sea, ya que conocíamos las necesidades de los barrios más carenciados porque somos parte de algunos de ellos. El primer paso fue organizarnos políticamente como para poder gestionar el acceso a los recursos fundamentales para poder cubrir las necesidades más urgentes: educación y alimento. Como resultado, se logró conformar una agrupación con perspectiva de juventud enfocados principalmente en la niñez, ya que justamente nos encontramos con una infancia que se encuentra en estado muy vulnerable en determinadas zonas marginales. Esto último, es lo que considero, fue (y sigue siendo) nuestro principal impulso, nuestro verdadero motivo y el motor que nos mueve a diario a querer encontrarnos con los demás miembros de la agrupación con la que sigo trabajando. Nuestras primeras actividades fueron en las “placitas” con propuestas verdaderamente muy sencillas que incluían juegos, dibujo, voley y el clásico “fulbito” que se arma en todos los potreros. Posteriormente, consideramos la posibilidad de articular estas actividades con alguna organización gubernamental para que esto, que ya se venía haciendo muy, pero muy a pulmón, pueda solventarse para adquirir las herramientas y los materiales (cuadernos, lápices de colores, arcos, pelotas, etc.) y sostener de manera satisfactoria las posteriores intervenciones barriales, que afortunadamente pudimos llevar a cabo hasta el día de la fecha.

¿Cómo está conformada esta agrupación barrial? ¿Quiénes son los integrantes?

Desde que comenzamos el grupo fue variando en relación a los integrantes, algunos ya no forman parte o se integraron en otros espacios y nuevos se fueron sumando, entre ellos (y a quienes considero muy valiosos): la familia Viera (Sebastián, Camila, Tatiana, Valeria, Vanina), Marcos Contreras, Rosi Cuenca. Además de los diferentes referentes barriales con quienes trabajamos en coordinación como por ejemplo en el barrio Lote 20, la familia Morales, los Salteño, en el barrio Sargento Cabral, la familia Ponce que está encargada del salón comunitario, en el barrio Escalada trabajamos con la gente del comedor comunitario y la Capilla Santa Teresita, sobre todo con la Sra. Eva Esquivel, además la gente de Cáritas (a cargo de Doris Viscarra) y el Albergue “Padre Casimiro Pronczuk”, todos ellos son parte porque sin su colaboración y predisposición para que podamos acceder y trabajar en estos territorios no podríamos concretar las actividades. Así mismo, realizamos un trabajo articulado con instituciones educativas, como ser la Escuela 389 y la Escuela 1021.

¿Cuál es la propuesta actual con la que se acercan y qué importancia tiene el seguir trabajando en y para los barrios?

Nuestra propuesta se puede decir que es integral, ya que considera múltiples aspectos en relación a las necesidades emergentes en los barrios. Ofrecemos talleres recreativos, donde siempre están incluidos en el encuentro prácticas de manualidades, deportes para los chicos, dibujo y pintura para los más pequeños. Además, en el cronograma de actividades siempre se destina un momento para compartir un refrigerio que por lo general es leche con galletitas o un sandwich con gaseosa. En cuanto a la importancia que creo, tiene el trabajo que realizamos, es impactante ya que -lamentablemente- no suelen ser llevadas a cabo por otros organismos en los barrios. Todas las actividades culturales gratuitas en la actualidad se ven centralizadas en el Predio Carlos Gardel, que corresponde más bien a la parte céntrica de la ciudad lugar que tiene una distancia considerable con la mayoría de los barrios más necesitados de Villa Ángela. Los chicos con los que trabajamos, verdaderamente, no tienen la posibilidad de hacerse socios de un club para poder practicar alguna actividad deportiva, lo cual es algo casi natural en cualquier familia de clase media, hablo de poder darle la posibilidad a sus hijos de realizar alguna actividad extracurricular (fuera de la escuela) como puede ser danza, música, dibujo y pintura, idiomas, etc. Entonces, por allí pasa la necesidad esencial de los chicos en los barrios que carecen de acceso a ese tipo de oportunidades. Siempre digo que cada vez que intervenimos en un barrio da la sensación de que para ellos es como un parque de diversiones al que esperan por minutos que llegue… En relación a lo anterior, quiero rescatar el trabajo a nivel vincular que hacen algunas iglesias que también suelen acercarse con propuestas a los barrios, como por ejemplo con la escuelita dominical, entre otras cosas, nombro esto porque allí reside la carencia y por eso consideramos tan importante poder seguir adelante trabajando para generar este tipo de actividades en estas zonas de la ciudad de Villa Ángela donde se hace urgente brindar contención.

¿Cómo realizan el relevamiento de las necesidades barriales?

Es de manera espontánea, es decir, uno al acercarse e involucrarse con la realidad de los chicos puede ver directamente qué es lo que está sucediendo. De este modo, es como se va construyendo la relación, por momentos, alguien se te acerca y te pide ayuda con algún medicamento porque tiene un familiar enfermo, entonces en dirección a estas necesidades nos vamos moviendo como grupo. Utilizamos mucho las redes sociales, donde hoy día la gente se suma, colabora y se compromete con las causas solidarias y es, en este sentido, un recurso que consideramos como valioso para unir voluntades, en donde cada uno -desde su lugar, haciendo pequeñas acciones se logra realizar grandes cambios. En resumidas cuentas, las necesidades se observan, muchas están a la vista… Así es como surge la idea de generar talleres de oficios para mujeres completamente gratuitos: marroquinería, tejido al crochet, manualidades, panadería. Aunque en un comienzo fueron abiertas a todo público, donde también participaron varones y niños, siempre con la intención de poder darle acceso a la educación, a través de un espacio pensado de encuentro donde se busca establecer lazos y poner en práctica la comunicación, donde aparte de los chicos, son las mujeres las más relegadas, muchas de ellas son analfabetas pero con muchísimas ganas de aprender y compartir algo.

De eso hablamos cuando pensamos y planificamos la inclusión y el desarrollo comunitario, en trabajar para brindar espacios y herramientas donde todos puedan sentirse capaces y con algo para aportar a la comunidad, es decir, crear con el otro y para el otro, volviéndolos hacedores de su realidad. De este modo, buscamos visibilizar a un sector de la sociedad que también forma parte de nuestro pueblo, poniendo a su disposición herramientas que les permitan crecer en su desarrollo personal a través de propuestas que se proyectan y organizan de forma consensuada con los participantes para que juntos construyamos una nueva y mejor versión de la realidad. Por último, considero de suma importancia destinar tiempo a conocer la realidad del otro, estar a su lado, cuestión que muchos de los políticos no hacen a la hora de buscar y desarrollar estrategias que sean más favorables para todos.

¿Qué es lo más urgente que consideras se debe resolver en los barrios de nuestra ciudad?

Hay barrios en los que hay muchísimo por hacer como por ejemplo la cuestión fundamental de la llegada del agua, carencia que otorga complejidad a cualquier proyecto que se quiera poner en marcha en el lugar y esto se puede ver puntualmente en las ladrillerías del barrio Escalada y en Villa Santa Margarita. Es decir, se trata de prioridades, si bien sabemos que estamos en una etapa de transición política, esperamos encontrarnos con el apoyo suficiente para seguir articulando este trabajo que apunta, por sobre todo, a los más chicos, porque entendemos que cuando se logra dar contención a ellos, de cierta manera, se está salvando una familia completa. Repito: con poco se puede hacer mucho, con darte un ejemplo clave: una mamá que sabe que el hijo está en la plaza del barrio, donde se les da la leche, participando en alguno de los talleres, digamos que la cosa es distinta a no saber por dónde anda, con quiénes o haciendo cosas que no convienen. Esa contención tan necesaria la pudimos lograr replanteándonos la utilidad de los espacios comunes, porque los espacios están: desde el salón comunitario, la escuela, una plaza, la capilla misma, entre otros lugares que son los verdaderos núcleos sociales a los que normalmente damos una utilidad muy acotada pero que si los abrimos a otras experiencias se convierten en puentes que nos posibilitan, desde el encuentro, imaginar y proyectar la esperanza hacia nuevas realidades mucho más igualitarias e inclusivas.

Por: Carla Fabiana López

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