Acción social Actualidad

Abrazartejiendo: un proyecto de mujeres que siembra la esperanza

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Esta pandemia vino a resignificar de una vez para siempre la importancia de poder sentirnos acompañados porque si hay algo que extrañamos definitivamente es el encuentro con el otro… Entonces, nos tocó tener que reinventarnos una vez más y tuvimos que buscarle la vuelta para sentir que no estamos solos, para pintar la soledad que trae aparejado el aislamiento social preventivo como medida obligatoria en esta batalla que afecta a todos por igual a nivel mundial.

Fabularia eligió contarte el otro lado de la pandemia o, mejor dicho, cómo con un cambio de perspectiva se puede transformar una situación angustiante en algo productivo, que involucre nuestra creatividad y alimente esa sensibilidad inherente a toda la humanidad. Elegimos hablar de lo positivo y para ello te presentamos una experiencia psicosocial que ha sabido tejer lazos efectivos de contención con amor, con vistas a la colaboración asociativa de mujeres que encuentran su filosofía de vida en el tejido. Este proyecto se llama “Abrazartejiendo” y tiene como coordinadora a la Psicóloga Social Adela Garber quien pensó en este proyecto para sembrar la esperanza ante el ataque inesperado que dio a toda la sociedad la pandemia del coronavirus.

¿Recordas alguna anécdota donde te hayas descubierto como tejedora y cómo es que se te ocurre este proyecto que vislumbra otras posibilidades para vivir de manera solidaria el tránsito por la cuarentena?

Abrazartejiendo nace en los primeros días de cuarentena, siendo el veintipico de marzo… un día que me levanto y como tenemos de costumbre con mi compañero (Dani), tomamos unos mates en la cama, vemos la tele y yo me predispongo a tejer mientras sucede el resto. Es que el tejido es algo que a mí me acompaña desde muy chica, pues, mi mamá era una gran tejedora y ejemplo de la cual aprendí. Luego, en mi adolescencia, con unas amigas muy queridas “las hermanas Resconi” que vivían a una cuadra de casa y tejían muy bien al crochet recibí ese saber en horas de la siesta mientras corría el mate o el tereré. Así me descubrí como tejedora, mediante un práctica constante que constituye para mí un canal de expresión, una gran descarga y, pese a que nunca me convertí en una experta, siempre fue una posibilidad para transmitir afecto, para poder crear, para encontrar distensión y calmar mi ansiedad. Es decir, un tejido en la mano siempre simbolizó estar más tranquila o relajada, disfrutando del presente, es decir, en el aquí y ahora.

Adela Garber y su esposo Daniel Lorenzo

“Tejer siempre fue una posibilidad para transmitir afecto, para poder crear, para encontrar distensión y calmar mi ansiedad.”

Con el transcurso de los días, siendo como todos, bombardeada por información acerca de la pandemia y toda la locura de la transmisión del coronavirus, inevitablemente comencé a angustiarme, sobre todo tomando en consideración algo que se hacía evidente: la certeza de que seguro nos tomaría tiempo volver a transitar libremente por las calles. Entonces, me encontré pensando en el futuro y en todas aquellas cosas que se verían impedidas por el virus… Fue en esa maquinación donde se me empezaron a cruzar nombres y rostros de personas en las que depositaba mi incertidumbre, tratando de saber cómo estarían sobrellevando esta situación que nos tomó por sorpresa. Todo esto dialogaba en mi cabeza mientras estaba tejiendo, hablo de ese pensar el cómo resolverían la situación crítica que nos deja esta pandemia quienes cuentan con menos recursos, los que se encuentran en soledad y por otro lado, la vulnerabilidad en la que posiciona al grupo de la tercera edad.

Pensaba en cómo resolverían la situación crítica que nos deja esta pandemia quienes cuentan con menos recursos, los que se encuentran en soledad y por otro lado, la vulnerabilidad en la que posiciona al grupo de la tercera edad.

Allí fue que pude utilizar las herramientas que me fueron otorgadas desde la formación que realicé en Psicología Social, donde recuerdo especialmente una enseñanza del Profesor Alejandro Simonetti quien insistía en la idea de que ante situaciones angustiantes uno tenía que generarse un proyecto a corto plazo y para ello nos ofreció una fórmula que contenía los siguientes pasos: meta, tarea, cierre y festejo. Él aseguraba que dicha fórmula era infalible y que solo restaba aplicarla, nada más, con lo cual surtía el efecto de un entusiasmo repentino. Recordé el método infalible y me puse en la búsqueda de tejer este proyecto con las metas que a corto plazo nos permita festejar (esas pequeñas/grandes victorias desde el hogar) amenizando el tránsito por esta cuarentena. Así es que inmediantamente se me apareció la idea de llamar a mis amigas para invitarlas a que juntas emprendamos la tarea de unificar cuadraditos tejidos de 10×10. Un formato que resulta adaptable a la gran mayoría, ya que no todas saben tejer con formas, dando lugar al trabajo cooperativo. Paso siguiente, se armó un grupo de whatsapp que se llamó “Tejedoras” y que al día de la fecha suman 35 personas.

¿Cómo coordinan para la producción? ¿Qué es lo que considerás más significativo del proyecto Abrazartejiendo?

Considero que la producción es espectacular, no solo en relación al tejido y las prendas como resultado final… sino más bien, me refiero a que hay un tejido simbólico que va enlazando vínculos producidos por el encuentro de personas que tienen un fin común, es decir, que van tras el mismo objetivo. Algunas de las que estamos en el grupo nos conocemos hace tiempo pero pasó bastante sin saber una de la otra, sin embargo, la motivación nos vuelve a unir en el trabajo destinado a poder ayudar a la Sala de Maternidad del Hospital de nuetsra ciudad. Esta actividad produce además de mantitas, saquitos, escarpines, gorritos y pantalonsitos, un sin fin de reflexiones para endulzar la vida y mitigar el aislamiento obligatorio.

Primera entrega de producción en tejido.

Esta actividad produce además de mantitas, saquitos, escarpines, gorritos y pantalonsitos, un sin fin de reflexiones para endulzar la vida y mitigar el aislamiento obligatorio.

En lo personal, creo que este proyecto logró correrme completamente de la negatividad con que nos bombardean las noticias sobre la pandemia, incluso puedo asegurar que al enfocarme en esta labor todo lo que en un comienzo me angustiaba ha pasado completamente a un plano secundario. En este sentido, siento que pude transformar una situación adversa en algo constructivo que me llena de alegría porque si bien no puedo hacer más que cuidarme para evitar el contagio del coronavirus, con este proyecto me veo posibilitada mediante una acción colectiva -que únicamente logra constituirse mediante la suma de voluntades de mujeres tejedoras quienes trabajamos día y noche con la motivación de sabernos últiles, ayudando a otros y creo que es eso, lo que el fondo nos salva…

Por: Carla Fabiana López

Formá parte del proyecto, encontrálas en facebook: https://www.facebook.com/Abrazartejiendo-111226723899942/?epa=SEARCH_BOX

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